Era de esperar su adaptación a la gran pantalla puesto que nunca han desaparecido del todo. Sí lo han hecho en esencia ya que los pitufos maquineros y demás merchandising no dejan de ser productos bastardos.
La película de Raja Gosnell, antiguo editor de Chris Columbus y de producciones del llorado y anhelado John Hughes, fracasa al tratar a los niños como estúpidos y simplones, recurriendo más de la cuenta a los gags físicos de trompazos, lo menos interesante de la saga Solo en casa y otras películas en las que Gosnell participó.Visualmente, el inicio logra acercarnos (más en la versión en 3D) al universo de Peyo mediante vuelos por encima del pueblo pitufo y una introducción frenética de buena parte de los personajes. Por eso de que era necesario su triunfo en USA, la acción la trasladan a Nueva York, prácticamente a los mismos escenarios de Solo en casa 2. Tampoco convence la versión de Gárgamel, demasiado caricaturizado por un exagerado Hank Azaria, más cercano a cualquier bruja mala de un cuentacuentos callejero que a un villano memorable, por muy infantil que este sea. Los niños de ahora ven las películas de Pixar, Phineas y Ferb o Bob Esponja. Se puede y se debe exigir más.
El éxito en taquilla producirá secuelas o precuelas. No pierdo la esperanza de ver algo en condiciones porque el material está ahí. Es cuestión de dar con las personas apropiadas que no la pitufen.
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