lunes, 19 de diciembre de 2011

Un poco más de Dark Knight Rises

Entre las que no me pienso perder el año que viene está Dark Knight Rises. La anterior entrega del reboot de la saga de Batman, llevado con mano maestra por Christopher Nolan, me parece una de las mejores películas estrenadas en la última década. Puro cine, bestial, apabullante. Una gozada.

A pesar de la sobrada de Origen, tengo el convencimiento de que vamos a volver a aplaudir con las orejas. El nuevo trailer ya está disponible.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Men In Black 3 se acerca

Más entremeses para estas fiestas. Otro de los estrenos con cierto tirón. Will Smith y Tommy Lee Jones vuelven  a ser los Men In Black a las órdenes de Barry Sonnenfeld. Parece que también han vuelto los mismos problemas que con la segunda parte, es decir, falta de guión y "sugerencias" de su amplio reparto, completado con Josh Brolin y Emma Thompson . Recuerdo que Will Smith y Lee Jones me decían en la entrevista que les hice hace años que para la siguiente vez, o sea, la tercera entrega, tomarían nota de quién sugirió tal gag o quién dijo qué. Se lo preguntaban mucho. A ver si es verdad.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Primer teaser de The Expendables 2 (Los mercenarios 2)

Como anticipo navideño, la película macarra de 2012 ya tiene teaser. Una pequeña escena de diálogo entre Bruce Willis y Stallone, logo motero e instantes de todo el reparto. Para abrir boca.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Spielberg da pistas sobre Indy 5 y preestrena War Horse

En los últimos meses, el runrrún de una nueva película protagonizada por Indiana Jones se ha visto mezclado por las declaraciones de Spielberg en las que, tal y como lo han recogido algunos medios, se escurría el bulto de las críticas a El reino de la calavera de cristal, diciendo que fue una idea del tío George (Lucas) que a él no le convencía. Un argumento que también usa a la hora de hablar de El templo maldito (parece ser que el divorcio de Lucas fue lo que provocó su tono oscuro). Como queriendo dejar claro que lo más criticable de la saga no es por su culpa sino por la de su colega.


En una entrevista reciente a Entertainment Weekly, y para quitarle hierro al asunto, ha afirmado sobre la cuarta entrega que "estoy muy orgulloso de la película", dice Spielberg. "Me encantaba traer de vuelta a Marion (Karen Allen). Me encantaba el hecho de que Indy ya tiene un hijo. Es una película de acción para toda la familia, y me encantaba la premisa general. Es público que George, Harrison y yo tuvimos un enfrentamiento sobre el género y el concepto. Pero siempre he contado las historias de George".

"Mi mayor contribución ha sido la inclusión del padre en la tercera película", continúa. "Esa era mi idea, darle a Sean Connery el papel de padre de Harrison. Yo soy el mejor amigo de George y soy muy obediente con las historias que él escribe. Voy a pelear por cosas en las que no creo pero, en última instancia, si George quiere incluir a seres inter-dimensionales en la Calavera de Cristal, voy a hacer el mejor trabajo posible para absolver la idea de George y hacer que se sienta orgulloso".

Una vez explicado, por enésima vez, su sistema de trabajo (el suyo con Lucas y Ford), Spielberg vuelve a colocar la pelota en el tejado de su socio: "Depende de George", dice cuando se le pregunta acerca de una quinta entrega. "Ya hemos acordado el género de la quinta película, ya tenemos una idea en mente. No sé donde está George con la historia. No hay Indy 5 hasta que George dice que lo hay" .Alto y claro. La agenda de Spielberg como director no se libera hasta, al menos, finales del año que viene.


War Horse

La historia de War Horse de Michael Morpurgo fue originalmente una novela para niños antes de que se adaptara para los escenarios en 2007. La producción del National Theatre recibió elogios de la crítica para convertirse en una de las más exitosas obras teatrales en el Reino Unido antes de trasladarse a Broadway.

Precisamente, a escasos metros del teatro donde se representa en Nueva York, se estrenó ayer la adaptación de Spielberg, que promete ser un festival lacrimógeno. El reparto está compues
to por un buen lote de actores británicos como David Thewlis y Benedict Cumberbatch, acompañados de Emily Watson y el joven Jeremy Irvine, protagonista humano de la historia.

Después del pase, en una fiesta privada a la que asistieron buena parte de los invitados VIPs y de la que se hace eco Scott Feinberg en las páginas del Hollywood Reporter, se comentó que en varios momentos de la película - al igual que otras obras de Spielberg que involucran a la guerra, sobre todo La lista de Schindler (1993) y Salvar al soldado Ryan (1998) - algunos espectadores tuvieron que apartar la mirada debido a la dureza de las imágenes.  Otras escenas son tan emocionalmente intensas que harán llorar hasta al más duro entre los duros, particularmente al final. De hecho, una de las críticas más repetidas, si es que se le puede llamar así, es que Spielberg te maneja como una marioneta, y eso a muchos les jode. Aquí ríes, aquí sufres y aquí toca moquear, es decir, te manipula.

De Irvine, debuta en la pantalla grande, dicen que es un poco rígido; Buckens, aunque hermosa, tiene una escena que es un poco too much. Incluso JohnWilliams se lleva lo suyo. Se dice que la música, admitiendo que es hermosa (algo que de lo que doy fe), es "poco original" y se utiliza demasiado para guiar las emociones de los espectadores.

En cuanto a las perspectivas de War Horse en su carrera hacia los Oscar, nadie le dijo que su idea fuera poner la película en el primer lugar en sus nominaciones, pero todos parecían muy seguros de que en algún lugar - en la mayoría de los casos bastante alto - sí estaría.

En España se estrena el 13 de enero de 2012, con las nominaciones ya anunciadas.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Polanski el carnicero

Con el tiempo, los gustos, como la energía, se transforman. No del todo, claro. Aún hoy, una de las películas que más me han perturbado en mi vida ha sido El ángel exterminador (1962), obra magna del irrepetible Buñuel. En ella, un grupo de burgueses que acaban de disfrutar de una opípara cena se ven incapaces de abandonar la habitación en la que se encuentran. Con el paso de las horas, de los días, las máscaras se caen y acaban comportándose como lo que en realidad son, somos: animales.


Similar sensación de agobio he sentido al ver Un dios salvaje (Carnage), último título por el momento en la interesantísima filmografía de Roman Polanski, cuya penúltima película, El escritor (The Ghost Writter, 2010) merece todos los elogios. Inevitablemente, la mencionada El angel exterminador vino a mi memoria cuando el acomodado matrimonio formado por Christoph Waltz y Kate Winslet no termina de marcharse del piso de otro, cuyos componentes son John C. Reilly y Jodie Foster, a pesar de salir por la puerta en varias ocasiones, incluso habiendo entrado en el ascensor. Por diferentes razones, acaban volviendo para seguir dándole vueltas al incidente que ha provocado la reunión: la agresión con un palo del hijo de uno de los matrimonios al hijo del otro en un parque junto al mítico puente de Brooklyn, que es la primera escena de la película, rodada en plano secuencia con los créditos.

Basándose en la obra teatral de Yasmina Reza, Polanski pone todo su conocimiento del lenguaje cinematográfico, que es mucho, al servicio del texto original. Utiliza sabiamente los fundidos a negro, a modo de telón o de iluminación de sala, para separar el inicio del grueso de la película y éste de los créditos finales. Música solo al principio y en la conclusión, como en el teatro. Pero, tanto el montaje, multitud de encuadres, como el premeditado uso de los primeros planos nos situa en una experiencia esencialmente cinematográfica. 

Como un buen carnicero, Polanski va fileteando con cortes finos pero precisos el agudo retrato social de Reza. Pero, claro está, no vale con ser el mejor carnicero. Necesitas buena materia prima y el libreto original lo es. No menos importante resultan las herramientas. El autor de Chinatown se ha rodeado de un compacto cuarteto de intérpretes que están a la altura del proyecto. Aunque, si hay que poner nota, me quedo con ellos. Tanto el todoterreno John C, Reilly como, especialmente, Christoph Waltz, dan el contrapunto perfecto a las, en ocasiones, over the top Foster y Winslet.

Muy recomendable película de un veterano cineasta que, sin llegar a ser un dios, todavía conserva intacto su lado salvaje, para nuestro deleite.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Unas botas de siete leguas

Una rectificación a tiempo siempre es buena. Había unanimidad a la hora de calificar de decepcionantes tirando a mediocres las últimas entregas de Shrek, particularmente Felices para siempre (Shrek Forever After, 2010). Una fórmula más que agotada que se salvaba del naufragio total gracias a escenas sueltas, muchas de ellas protagonizadas por el gato con botas.


No por casualidad, los ejecutivos de Dreamworks Animation ya vieron las posibilidades del personaje desde su primera aparición en Shrek 2 (2004) y decidieron lanzarlo al estrellato en solitario. El momento no podía ser mejor, con la franquicia original parada y la necesidad de crear una nueva que genere los suficientes ingresos para que el Consejo de Administración no se ponga excesivamente nervioso. De hecho, también están preparando secuela de la magnífica Cómo entrenar a tu dragón (How To Train Your Dragon) para 2014.

La clave fundamental del éxito del gato con botas es Antonio Banderas. Su pasado como El Zorro, su desaprovechada y desconocida vis cómica y, también, unos extraordinarios registros faciales hacen del personaje una sabia mezcla de elementos que pueden gustar tanto a los adultos como a los enanos de la casa. Al fin y al cabo, quien más quien menos o tiene un minino en casa o se cruza todos los días con algún arrabalero en tonos grises detrás de cualquier esquina.

Cogiendo lo que siempre ha funcionado de la saga Shrek: la mezcla de cuentos clásicos (Humpty Dumpty, Jack y las habichuelas mágicas o La oca de los huevos de oro) , giños cinéfilos (El Zorro está continuamente presente) y modismos actuales, el equipo liderado por Chris Miller (director de Shrek Tercero) ha sabido sacarse de la chistera un producto muy digno, con espectaculares secuencias (sobre todo al final) y con unos personajes secundarios que han entrado con calzador en una película para todos los públicos. Los grotescos Jack y Jill no sólo hablan en código adulto sino que son capaces de crear pesadillas a algún que otro infante, mi hija de cuatro años sin ir más lejos. Lo de la marihuana para tratar el glaucoma...en fín. Guillermo del Toro, uno de los productores, seguro que ha tenido algo que ver.

Por su parte, Salma Hayek pone lo mejor de sí misma para dotar de sensualidad a su latin cat, Kitty. Afortunadamente, y debido al origen de Banderas y Hayek, hemos podido disfrutar en castellano también de su talento. Algo que se agradece y mucho, particualrmente el exagerado acento andaluz del gato con botas. Seguramente, y por una vez, el personaje suena más divertido en la versión "doblada" que en la "original".

Las tres dimensiones están bien utilizadas, al igual que la música, otra pieza de reciclaje de aquí y de allí, con especial protagonismo a los temas que James Horner compuso para El Zorro. Sin alcanzar el nivel de Pixar, El gato con botas (Puss In Boots) cumple con el doble objetivo de colocar al personaje principal como estrella de un par de secuelas al tiempo que entretiene con una fórmula de eficacia probada pero a la que había que cambiarle algunos ingredientes.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Más que golpe cachete

Un tipo como Brett Ratner, capaz de poner a cantar a voz en grito Eres tú de Mocedades a un preso en el piloto de la excelente primera temporada de Prison Break ya me cae bien. No era la primera vez, también la incluyó en la banda sonora de Family Man, un drama familiar moralista heredero de los clásicos de Capra.
Otro motivo para mis simpatías por él son los innumerables comentarios, a cada cual más hiriente, vertidos contra secuelas que ha firmado, principalmente la tercera entrega de X-Men o Dragón Rojo, precuela de El silencio de los corderos. A ver, estando de acuerdo en que no llegaban al nivel de sus predecesoras tampoco estaban tan mal. Es más, Dragón Rojo en muchos aspectos es superior a Hannibal.


Ahora, Ratner nos ofrece un nuevo título de género que ni precede ni continua ninguna película anterior, lo que no deja de ser un alivio. Otra cosa es que sea original. Muy al contrario, Un golpe de altura (Tower Heist) intenta captar al espectador que echaba de menos “una de atracos” al estilo Ocean’s Eleven pero con toque social. Un grupo de empleados, encabezados por Ben Stiller, planean saquear la caja fuerte de la planta noble de la torre en el que trabajan cuando se enteran que el gran jefe (siempre es grato el reencuentro con Alan Alda) les ha estafado todo el dinero de sus pensiones. Para ello, solicitarán la, digamos, asistencia técnica de un locuaz ladronzuelo de poca monta interpretado por Eddie Murphy.

Precisamente, a partir de la aparición de Murphy, la película remonta considerablemente y aparecen los mejores gags, recuperando aunque solo sea en breves instantes al brillante cómico que es, y que creíamos desaparecido entre tanta basura infantiloide y vehículos de lucimiento cada vez peores. La última vez que disfruté con él fue en las infravaloradas Bowfinger y Condenados a fugarse (Life), ambas de 1999. Ha llovido.

Por lo demás, una película del montón que permite pasar un rato entretenido, recuperar glorias pasadas y poco más.