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miércoles, 23 de enero de 2013

La sombra de John Ford

Las buenas películas, o aquellas que yo considero buenas, te dejan poso, huella, mácula indeleble salvo que alguna enfermedad neurodegenerativa trastoque el disco duro.

Steven Spielberg está relacionado, como director o productor, con un número considerable de las que componen mi lista. Entre ellas, Munich, lo mejor que ha hecho en la última década y probablemente en toda su magna carrera, que ya es decir.


Lincoln era uno de esos proyectos que ha tardado lustros en ver la luz, supongo que debido a múltiples factores. La última vez que yo recuerdo algo similar en su filmografía fue con la eterna gestación de Las aventuras de Tintín, cuya espera mereció la pena, o su visión de Peter Pan, que acabó convirtiéndose en la muy decepcionante Hook (El capitán Garfio). Con estos precedentes, había conseguido rebajar mis expectativas con respecto a Lincoln, hasta que me enteré que el guión venía finalmente firmado por Tony Kushner, el autor del excelso libreto de Munich.


Una vez vista, Lincoln confirma que cuando Spielberg rueda las palabras de Kushner se crea una química comparable a la que existe entre Chanel y el número 5 o, bromas a un lado, la que se estableció entre Robert Bolt (guionista de Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago o La hija de Ryan)  y David Lean. El desafío aquí era hercúleo. Cogiendo prestada la novela de Doris Kearns Goodwin, Team Of rivals, como punto de partida, Kushner ha equilibrado con pulso maestro la Guerra Civil, las triquiñuelas, atajos, conversaciones y sesiones plenarias que culminaron con la aprobación de la 13ª enmienda a la Constitución americana, que suponía de facto la abolición de la esclavitud, con los conflictos personales, políticos y reflexiones de Abraham Lincoln, abarcando los últimos y trascendentales meses de su vida. Todo ello sin caer en el estereotipo, la hagiografía o los lugares comunes abordados en retratos anteriores, más o menos fieles a un periodo histórico del que existe abundante documentación.

Con el paso de los años, Spielberg está retornando de manera evidente a los orígenes de su cinefilia. Ya no hablamos de referencias aquí y allá, más o menos evidentes en los inicios de su carrera. En sus últimos proyectos, los más personales, en aquellos en los que prevalece el autor frente al productor (su gran dicotomía), Spielberg intenta ponerse en la piel de John Ford. Mejor dicho, en las pieles. La forma y el fondo de Caballo de batalla (War Horse) son los opuestos a Lincoln. Del exceso, tanto en el uso del color y la música como en los diálogos, emparentados con las fordianas ¡Qué verde era mi valle! (How Green Was My Valley!, 1941) o El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), curiosamente también un proyecto personal de Ford, que tuvo que rodar westerns de encargo para conseguir financiarla, pasamos a la austeridad, el detalle, a la palabra frente a la imagen de Lincoln, como, salvando las diferencias, al Ford de El hombre que mató a Liberty Wallance frente al de Otoño Cheyenne.

Una paleta de colores fría, contrastada, con cielos blancos, la sobrecogedora música del maestro Williams que acompaña las estáticas imágenes de Janusz Kaminski, puro arte del uso de la luz que logra ensalzar mediante sublimes encuadres las interpretaciones del amplio reparto y la meticulosa ambientación diseñada por Rick Carter.

Spielberg no es JohnFord ni Lincoln es una obra maestra. El primer tramo resulta demasiado denso a pesar de los esfuerzos para que no lo sea. Pero sí es una virguería que va de menos a más, salpicada de instantes (como la forma de mostrar el magnicidio o la resolución de la votación de la 13ª enmienda ) solo al alcance de la mano de un genio. Algún día sabremos si, como nos han dicho, Liam Neeson se bajó del proyecto al dilatarse demasiado el rodaje o le pidieron que se fuera cuando Daniel Day-Lewis dijo sí a los cantos de sirena y se embarcó en un viaje que, por lo que él mismo ha manifestado, ha merecido la pena. No tengo ni idea si ES o NO ES Lincoln. ¿Alguien le ha visto?¿Existen documentos gráficos que describan sus andares, gestos o inflexiones? Decía Henry Fonda que la primera vez que se vio caracterizado como un joven Abraham Lincoln sintió la presión de tener que interpretar a un dios. El mérito aquí es justo el contrario, haber humanizado al mito, con sus virtudes y sus defectos, y encontrar el tempo y el tono para que los diálogos ocupen el primer plano. Sally Field lo da todo para poder estar a la altura con un personaje, el de primera dama, que se niega a ser una comparsa del desgarbado presidente. Sorprende el hinchadísimo James Spader como el lobbyista Bilbo o el siempre fiable David Strathairn. Se agradece el gesto de incluir al gran secundario Hal Holbroock, que ha interpretado a Lincoln varias veces en televisión, pero quien logra acaparar todas las miradas cada vez que aparece es Tommy Lee Jones, que devuelve a Spielberg la confianza con uno de sus mejores papeles, el del republicano radical Thaddeus Stevens, persona clave en los acontecimientos descritos.

No puede ser casual que esta película abarque el periodo de la vida del mítico presidente que dejó fuera El joven Lincoln de John Ford, otra vez él. Como si quisiera retomar donde él lo dejó, formando un díptico separado por casi 80 años. Tampoco es fruto del azar que se estrene en un momento en al que la sociedad estadounidense está dividida como nunca antes en la historia reciente. De manera recurrente, oímos el tic tac de varios relojes a lo largo de Lincoln (incluida una grabación real de uno que usó el presidente), dejando patente el paso del tiempo. Una cuenta atrás que Spielberg siente en su pescuezo, por ello no quiere perderse en proyectos intrascendentes. Me temo que no le va a quedar más remedio. Le ocurrió a John Ford, a Hitchcock y a él mismo. Así funciona Hollywood, y él lo sabe mejor que nadie.

lunes, 19 de marzo de 2012

Un sueño cumplido

Te pongo en antecedentes. Biblioteca del Belfry High School, una diminuta localidad del remoto Montana. Era octubre o noviembre de 1988. Entre los muchos libros, revistas y tomos de Mark Twain o Truman Capote, encontré perfectamente alineados una serie de anuarios de tamaño manejable, pasta dura en tonos verde oscuro, en los que se recogía lo más destacado del año tal. En las páginas finales, todos incluían a los protagonistas de ese año, cada uno en lo suyo, bien en el deporte, la política o cualquiera de las Bellas Artes.

En el ejemplar dedicado a 1980 figuraba entre los elegidos John Williams, que había sucedido a Arthur Fiedler como director titular de la Boston Pops, una de las orquestas más conocidas de Estados Unidos. Debajo, una dirección de contacto. ¿Cómo?, me pregunté. ¿Estoy viendo unas señas a las que poder escribirle?. Conviene recordar que estábamos en la época pre Internet, cuando el género epistolar gozaba de plena salud. El caso es que en la casa en la que yo vivía estaban a la última y tenían un IBM de los de entonces. Ya que hacíamos las américas, pues le escribo la carta en un ordenador. Toma ya.

Fue el momento de dar rienda suelta a mi todavía pobre inglés y contarle al maestro lo que su música me había inspirado (no solo a mí) y darle no sé cuantas veces las gracias. Creo que le enumeré cada uno de los vinilos y casettes (alguno era copia) de mi colección. Imagino que la carta era una chapa del copón, pero allí que se la mandé, hasta Boston nada menos. Con sellos y todo.

Ya me había olvidado de ella cuando, a principios de abril de 1989, apareció en el mail box, que estaba pegado a la interestatal 72, un aviso de correos a mi nombre. No era una carta de mis padres sino un sobre certificado procedente de...Boston. Te puedes imaginar el sobresalto, el aumento de pulsaciones, la bilirrubina, adrenalina y no sé cuántas hormonas disparadas. Todavía conservo el sobre, la carpeta de cartulina amarilla y, por supuesto, la carta de agradecimiento de John Williams y una fotografía suya firmada que, más de 30 años después, comparto contigo.

He querido contarte esto para que entiendas el significado que tenía para servidor el concierto de la Film Symphony Orchestra que ayer presencié en el donostiarra teatro Victoria Eugenia.  Como diría Matías Prats padre, marco incomparable y una de las paradas de su maratoniana agenda. Se trataba del John Williams Tour 2012, la primera gira de este osado proyecto empresarial al que deseamos, como decía Indy en el Templo Maldito, fortuna y gloria.

A pesar de que habían anunciado lluvia, lució el sol durante buena parte del día. Me acompañaba Gorka, una de esas pocas personas en tu vida a la que puedes llamar amigo. Hemos crecido juntos, yo bastante más que él la verdad, y hemos compartido infinitas tardes de cine y nuestra pasión por las bandas sonoras. John Williams siempre ha estado allí. No estaba él solo, claro, pero ocupaba y ocupa un lugar especial. Muy especial.

Poder contemplar a toda una orquesta durante más de dos horas interpretando parte del inmenso legado de Williams era, antes de empezar, un sueño cumplido. Por supuesto que conocíamos el programa, sabíamos de antemano que la selección hubiera sido otra si la hubiésemos hecho nosotros, pero daba igual. Además, las tecnologías actuales, las redes sociales, nos habían dado la oportunidad de comprobar el potencial de la orquesta y sonaba bien. Sonó muy bien.

Con puntualidad, el concierto arrancó con brío, interpretando la fanfarria y el himno que Williams compuso para las Olimpiadas de Los Angeles de 1984. Ya quedó claro desde el principio que la única pega que se le puede poner al conjunto es su sección de metal. Puntualizar que cumplieron su cometido, a veces alcanzando la excelencia, pero también fallando algunas, muy contadas, notas. De hecho, se notaba que el repertorio ya estaba muy rodado y el sonido ha mejorado desde los primeros vídeos que he visto hasta el recital de ayer.

Bueno, ya habíamos entrado en calor.

Si hay una parte de la obra de John Williams que salió bien parada fue su monumental aportación musical al universo Star Wars. El primero de los temas interpretados fue el de la princesa Leia, del episodio IV. Ejecución brillante, con los tiempos medidos al milímetro por Constantino Martínez-Orts, director y alma mater de esta gozada. Solo un infinito agradecimiento personal  hacia el compositor , como el que sentimos muchos millones en el mundo, justifica lo que este hombre ha hecho. Espero que John Williams se lo reconozca. Si es en persona, mucho mejor, aunque por carta mola. Te lo digo yo, Constantino.

El concierto de ayer me sirvió, entre otras cosas, para apreciar mucho más los matices y la riqueza del trabajo de Williams para la primera entrega de Harry Potter. Un mundo maravilloso, el fragmento del score elegido, desplegó toda la capacidad del maestro para transmitir infancia, navidad, jovialidad e inocencia.

Bravo por la inclusión del tema principal de Las cenizas de Ángela, el dramón de Alan Parker, una de las muchas joyas desconocidas para el gran público. Ha tenido que ser hasta doloroso compensar los temas que todos queremos oir con aquellos que muestran mejor la calidad o complejidad en la composición, abundantes en su última época.

Llegaba de nuevo el turno de la pompa y circunstancia. El Patriota hizo sudar tinta china a los flautistas y quedó correcto con los arreglos introducidos. Este es uno de los temas, a mi entender, prescindibles.

Los últimos tres de la primera parte, para quitarse el sombrero. Sí, se le escaparon un par de notas al solista, pero el Cuento de Viktor Navorski de La Terminal quedó divertido y puso de manifiesto la dificultad de interpretar una pieza que, en disco, parece simple. Como la propia película. Nada más lejos de la realidad. Nacido el 4 de julio es una debilidad personal. Se me pone la piel de gallina solo pensando en la belleza de la sección de cuerda sacando jugo a una inspiradísma partitura. Creo que es de lo mejor que ha compuesto jamás. Antes del descanso, un indispensable. El tema de Supermán, literalmente, voló sobre el Victoria Eugenia a la velocidad del rayo con una ejecución sobresaliente, pero, siendo exigentes, mejorable.

Tras la necesaria pausa, en la que pudimos escuchar entre bambalinas alguna pista de los bises, otro de los temas, a mi juicio, prescindibles de la noche. The Cowboys es una obra simpática, disfrutable, pero poco más.

Conviene apuntar aquí que, para ciertas grabaciones, Williams se ha rodeado siempre de los mejores. Que quiere una armónica, llama a Toots Thielemans, un cello, a Yo Yo Ma y, si lo que hace falta es un violín, nadie mejor que Itzhak Perlman. Aunque el primer violinista erró, sobre todo al principio, salió más que airoso de la complicada interpretación de esa maravilla que es Recuerdos. Y es que, La lista de Schindler son palabras mayores.

Qué mejor que tener el corazón encogido para enfrentarte a una potente versión del temazo de Tiburón. Precisamente, este fragmento, junto al de The Cowboys, permitió comprobar lo que ha evolucionado la forma de componer deWilliams desde los 70 y 80 hasta la actualidad. Muy acertado el alternar épocas.
El concierto siguió con el inspirado tema de amor de El ataque de los clones, interpretado de manera impecable, al igual que la sintonía de la NBC, muy similar a la de Cuentos asombrosos.

El director ya ha dicho en varias entrevistas que ha pretendido hacer labor didáctica con estos conciertos. Ir más allá de las melodías más conocidas. Un botón de muestra fue la inclusión de Una vuelta por la Academia del score de El reino de la calavera de cristal, la discutida cuarta entrega de Indiana Jones. Música incidental para subrayar una persecución por el campus del Marshall College que pone de manifiesto el oficio del compositor de bandas sonoras, es decir, acompañar a lo que ocurre en la pantalla. A veces en primer plano y, como en este caso, en segundo. Algunos discutirán esta opción entre los miles de cortes a elegir en la filmografía de Williams. Yo creo que es tan válido como cualquier otro, y probablemente de los pocos con las partituras disponibles, que es un aspecto a tener en cuenta.

Llegó la hora del final (oficial). De nuevo Star Wars. La fanfarria de la entrega de las medallas del episodio IV y sus créditos finales. Lo que se dice un broche de oro. Ovación cerrada y varios puestos en pie, Gorka y yo entre ellos. A fuerza de aplaudir, Martinez Orts subió al podium y anunció el primer bis: la marcha de Indiana Jones. Un clásico pero que, nuevamente, flaqueó en la sección de metal. Más aplausos y bravos del respetable. La orquesta puesta en pie, con gesto impasible, esperaba las instrucciones del jefe, que entraba y salía haciéndose de rogar. Tocaba sudar para más propinas. Llegó el turno de...1941, discutible elección pero que seguía el tono marchoso y marcial del epílogo. El público entregado quería más, queríamos mucho más. Se escuchaban silbidos, pataleos que retumbaban en las plateas. Todo valía.

El esfuerzó mereció la pena. El director anunció que "para finalizar" un tema que "significaba mucho" para mucha gente. Y tenía razón. No se entiende un concierto homenaje a John Williams sin la marcha imperial de El imperio Contraataca. Colofón a una velada para recordar.

Pensaba que estas cosas solo pasaban en Estados Unidos pero estaba equivocado. Ya se lo he dicho a directores técnicos de orquestas, alcaldes y a quien me ha querido escuchar. El público de las bandas sonoras existe y el lleno de ayer en el Victoria Eugenia, o en el Auditorio Nacional de Madrid, son buena prueba de ello. Gracias Constantino por tu fe, empeño y talento. La orquesta sonaba a John Williams, lo que no debe de ser fácil en directo, y has (habéis) hecho felices a muchas personas.

Me faltó E.T, uno de los cuatro oscars de su carrera y, a mi juicio, fundamental. Pude compensarlo parcialmente telefoneando a mi caaasa y escuchando Adventures on Earth en el coche a todo volumen de regreso a Bilbao.

Durante la ovación del final, alguién gritó: ¡Viva John Williams!. Eso, que viva. 80 años no son nada.

jueves, 16 de febrero de 2012

Dos cabalgan juntos

A ver. Esto para mí no es fácil. Comentar War Horse (Caballo de batalla) es escribir sobre una película dirigida por Steven Spielberg en este blog. ¿Y?, te preguntarás. Ya lo hice con Tintín. Es verdad. Puedo ventilar el comentario con mayor o menor inspiración y a otra cosa, mariposa.

Si he empezado diciendo que no es fácil es porque, si lo hago de verdad, desde las entrañas, hablar de Spielberg es como hablar de mi padre. Pero no como cuando alguien me pregunta por él y yo suelto un lacónico "como siempre, bien". Aquí estoy hablando de quedarme en pelotas, emocionalmente hablando. A corazón abierto, calzón quitado o como quieras decirlo.



Mi vida no sería la misma sin Steven Spielberg. Otros pueden decir lo mismo de Wim Wenders, Gandhi o el fundador del Opus Dei. En mi universo particular ha sido él. Me ha aportado mucho. Infinitamente más que la mayoría de mi familia. Cosas buenas y no tanto. Vamos, para aburrirte. Al final, nuestras biografías son un cúmulo de momentos y la vida todo lo que ocurre entre uno y otro. En la mía hay tantos instantes directamente relacionados o influenciados por él como por mi padre. Como lo oyes.

Hablar de Spielberg es hablar de John Williams, de magia, de conexión emocional, de terror, de aventuras, de dolor, de pérdida, en definitiva, de emociones. Y viseras. Por eso, escribir sobre su cine me da pudor. Que conste que adoro a Lubitch, Lang, Lucas,Hitchcock, Scorsese, Tarantino, Coppola, Hawks, Capra, Truffaut, Allen, Scott, Eastwood y muchos otros. Pero, por lo que sea, Spielberg es otra cosa.

Seguramente, mi primer momento con Spielberg fue de terror. Tendría 5 años cuando, paseando por una plaza, me topé con el poster de Tiburón (Jaws). Aquella enorme cabeza de escualo con su boca llena de dientes, entreabierta, dirigiéndose hacia la superficie a la caza de una incauta nadadora. Por supuesto, ni sabía que él era el director de aquello ni vi la película, pero me marcó. A parti de ahí, todo lo demás. Como director y como productor.

Steven Spielberg es un genio. Pocos o nadie domina la narración cinematográfica como él. No conozco un solo caso en el que autores (y genios también) con el ego tan crecido como Hergé, David Lean o Kubrick pasaran el testigo a Spielberg de proyectos para los que no se sentían capaces, por edad claro. Pudieron elegir a otro pero eligieron a Spielberg. Uno para trasladar al cine su creación (Tintín), otro para adaptar una novela de J.G Ballard (El imperio del sol) y el último para culminar un proyecto personal para el que era necesaria una tecnología que, cuando llegó, era ya demasiado tarde (Inteligencia Artificial).

Lo que pasa es que, al mismo tiempo, Spielberg es un tipo normal, sin excesos. Y eso sí que es raro. A lo largo de la Historia, la mayoría de las personas reconocidas como geniales en lo suyo, eran, como poco, especiales. Por no hablar de excéntricas o neuróticas. Él no. Tuvo que rodar La lista de Schindler para que cierta clase de público, crítica especializada llena de complejos, estereotipos y convencimiento de superioridad intelectual, admitiera lo que Spielberg ya había demostrado en innumerables ocasiones anteriores.

Otra cosa es que con ese dominio absoluto del medio, el resultado sea siempre perfecto. No. Decididamente no. Pero, en todo caso, una escena perfecta de Spielberg es mejor que filmografías enteras de la mayoría.

Si tuviera que quedarme sólo con cinco películas, por poner un número, éstas serían: Tiburón, En busca del arca perdida, E.T., La lista de Schindler y Munich. Son perfectas. Malas ninguna. Si me obligas a un par de ellas: 1941 o El mundo perdido. Entre las buenísimas (algunas mejores que otras) metería a El diablo sobre ruedas (entraría también en el top 5), La última cruzada, Minority Report, El imperio del sol, Salvar al soldado Ryan, Encuentros en la tercera fase, El color púrpura, Tintín Jurasic Park.

Atrápame si puedes, La terminal, Always (para siempre), Hook, A.I, Amistad, El templo maldito y El reino de la calavera de cristal o La guerra de los mundos están bien, con escenas memorables, pero no se pueden comparar con las anteriores.


War Horse (Caballo de batalla) se ubicaría en el segundo grupo. Nos encontramos aquí con un Spielberg que ha encontrado el vehículo perfecto para rendir pleitesía, a su manera, a uno de los grandes: John Ford.
Si bien su sombra era más o menos evidente en otros títulos, aquí podemos encontrar la esencia con la que Ford se sacó de la manga tantas obras maestras.

En la carátula de la versión españolas del VHS de Centauros del desierto (The Searchers), se incluia la opinión sobre ella de Spielberg, calificándola de obra maestra. Evidente reconocimiento que explica muchas cosas de War Horse, desde el tono, hasta el previsible pero no menos emocionante epílogo.

Pero no os quiero engañar. Si en Minority Report o Munich, el comunmente conocido como sello Spielberg quedaba diluído hasta extremos homeopáticos, aquí es el producto auténtico, sin complejos.

Basada en la novela de Michael Morpurgo, esta historia de un chaval y su amistad con un caballo extraordinario llamado Joey,separados a causa del estallido de la Primera Guerra Mundial, es la excusa para adentrarnos en universos que Spielberg domina a las mil maravillas. Como una marioneta, te dejas manipular hasta la lagrimita, bien por lo que ves, por lo que oyes o por ambas cosas a la vez.

Tiene un inicio renqueante, a pesar de las impresioantes imágenes de la campiña inglesa y de la atmósfera a cine clásico como El hombre tranquilo (The Quiet Man), pero, a partir de que Joey es trasladado al campo de batalla, todo cambia. La primera carga de caballería es magistral, sin querer compararla con el desembarco de Salvar al soldado Ryan pero casi. Se suceden los microrelatos, protagonizados por aquellos con los que se cruza Joey, a ambos lados de la trinchera y las secuencias, a cada cual más perfecta en lo formal, hasta un final que se puede tachar de cursi, noño, moñas o lo que se quiera. Bendita sensiblería.

Spielberg ha demostrado que es capaz de rodar Munich. Otros, pocos, quizás también hubieran podido rodarla. Pero solo Spielberg puede rodar una película como War Horse. John Williams ha cumplido ya 80 años. Él enfila los 70. Seguramente, el de ayer, con todos sus defectos, será uno de esos momentos que me acompañarán siempre.

En una escena, cuando el padre del protagonista (el gran Peter Mullan) lo ha perdido todo, sentado en un taburete mira a su mujer (Emily Watson), de pie junto a él, le dice con voz temblorosa y gesto de derrota: "Vas a dejar de quererme". Ella responde: "Te puedo odiar más, pero no quererte menos". Gracias, Steven, ¿puedo tutearte?.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Spielberg da pistas sobre Indy 5 y preestrena War Horse

En los últimos meses, el runrrún de una nueva película protagonizada por Indiana Jones se ha visto mezclado por las declaraciones de Spielberg en las que, tal y como lo han recogido algunos medios, se escurría el bulto de las críticas a El reino de la calavera de cristal, diciendo que fue una idea del tío George (Lucas) que a él no le convencía. Un argumento que también usa a la hora de hablar de El templo maldito (parece ser que el divorcio de Lucas fue lo que provocó su tono oscuro). Como queriendo dejar claro que lo más criticable de la saga no es por su culpa sino por la de su colega.


En una entrevista reciente a Entertainment Weekly, y para quitarle hierro al asunto, ha afirmado sobre la cuarta entrega que "estoy muy orgulloso de la película", dice Spielberg. "Me encantaba traer de vuelta a Marion (Karen Allen). Me encantaba el hecho de que Indy ya tiene un hijo. Es una película de acción para toda la familia, y me encantaba la premisa general. Es público que George, Harrison y yo tuvimos un enfrentamiento sobre el género y el concepto. Pero siempre he contado las historias de George".

"Mi mayor contribución ha sido la inclusión del padre en la tercera película", continúa. "Esa era mi idea, darle a Sean Connery el papel de padre de Harrison. Yo soy el mejor amigo de George y soy muy obediente con las historias que él escribe. Voy a pelear por cosas en las que no creo pero, en última instancia, si George quiere incluir a seres inter-dimensionales en la Calavera de Cristal, voy a hacer el mejor trabajo posible para absolver la idea de George y hacer que se sienta orgulloso".

Una vez explicado, por enésima vez, su sistema de trabajo (el suyo con Lucas y Ford), Spielberg vuelve a colocar la pelota en el tejado de su socio: "Depende de George", dice cuando se le pregunta acerca de una quinta entrega. "Ya hemos acordado el género de la quinta película, ya tenemos una idea en mente. No sé donde está George con la historia. No hay Indy 5 hasta que George dice que lo hay" .Alto y claro. La agenda de Spielberg como director no se libera hasta, al menos, finales del año que viene.


War Horse

La historia de War Horse de Michael Morpurgo fue originalmente una novela para niños antes de que se adaptara para los escenarios en 2007. La producción del National Theatre recibió elogios de la crítica para convertirse en una de las más exitosas obras teatrales en el Reino Unido antes de trasladarse a Broadway.

Precisamente, a escasos metros del teatro donde se representa en Nueva York, se estrenó ayer la adaptación de Spielberg, que promete ser un festival lacrimógeno. El reparto está compues
to por un buen lote de actores británicos como David Thewlis y Benedict Cumberbatch, acompañados de Emily Watson y el joven Jeremy Irvine, protagonista humano de la historia.

Después del pase, en una fiesta privada a la que asistieron buena parte de los invitados VIPs y de la que se hace eco Scott Feinberg en las páginas del Hollywood Reporter, se comentó que en varios momentos de la película - al igual que otras obras de Spielberg que involucran a la guerra, sobre todo La lista de Schindler (1993) y Salvar al soldado Ryan (1998) - algunos espectadores tuvieron que apartar la mirada debido a la dureza de las imágenes.  Otras escenas son tan emocionalmente intensas que harán llorar hasta al más duro entre los duros, particularmente al final. De hecho, una de las críticas más repetidas, si es que se le puede llamar así, es que Spielberg te maneja como una marioneta, y eso a muchos les jode. Aquí ríes, aquí sufres y aquí toca moquear, es decir, te manipula.

De Irvine, debuta en la pantalla grande, dicen que es un poco rígido; Buckens, aunque hermosa, tiene una escena que es un poco too much. Incluso JohnWilliams se lleva lo suyo. Se dice que la música, admitiendo que es hermosa (algo que de lo que doy fe), es "poco original" y se utiliza demasiado para guiar las emociones de los espectadores.

En cuanto a las perspectivas de War Horse en su carrera hacia los Oscar, nadie le dijo que su idea fuera poner la película en el primer lugar en sus nominaciones, pero todos parecían muy seguros de que en algún lugar - en la mayoría de los casos bastante alto - sí estaría.

En España se estrena el 13 de enero de 2012, con las nominaciones ya anunciadas.

sábado, 29 de octubre de 2011

Tintín Jones

Spielberg ha repetido hasta la saciedad que su primer contacto con Tintín fue a través de una crítica francesa sobre En busca del arca perdida (Raiders Of The Lost Ark,1981) en la que se aludía constantemente a las similitudes entre Indiana Jones y el reportero del tupé y su fox terrier. Poco después contactó con Hergé, quien le confesó que era admirador suyo y que él sería el único director capaz de hacer justicia a Tintín en el cine.

Aquella frase, obviamente, se la tomó como una misión vital, más aún cuando el encuentro cara a cara nunca llegó a tener lugar ya que George Remí, el nombre real de Hergé, falleció unos días antes de su cita con Spielberg. Han pasado casi treinta años desde entonces. Él supera los sesenta y yo he llegado a los cuarenta. Seguimos teniendo la ilusión, parte de la inocencia pero, evidentemente, no somos las mismas personas.

Está claro que la tecnología ha tenido que avanzar lo suficiente para que, finalmente, se decidiera que la forma en la que se podía hacer justicia a Tintín y, por extensión, a su autor, era a través de la conocida como performance capture, iniciada por Robert Zemeckis en títulos como Polar Express o Beowulf (con resultados discretos) y perfeccionada por los profesionales de Weta Digital (trilogía El Señor de los anillos) en Avatar. Precisamente, la película de Cameron resultó decisiva para que Spielberg se decantara por Tintín como su siguiente proyecto como director después de la cuarta entrega de Indiana Jones (vuelven a converger sus nombres) y para que Peter Jackson se embarcara en el proyecto como productor y como director de la secuela. Inicialmente, está prevista una trilogía.

Adoro Tintín, aunque reconozco que los títulos elegidos para esta primera entrega (El cangrejo de las pinzas de oro, El secreto del Unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo) no están entre mis favoritos. Yo hubiera optado por El cetro de Ottockar o La isla negra (ambos aludidos visualmente en la película) o, si era necesaria una aventura doble, la compuesta por Los cigarros del faraón y El loto azul, en la que Tintín viaja a China (Shanghai en plena invasión japonesa, una época ya abordada por Spielberg en El imperio del sol) ,y a Egipto y en la que no está acompañado del capitán Haddock. Seguramente, prescindir de él era un riesgo que no han querido correr. Cuestionable pero comprensible. Quiero decir que la capacidad de sorpresa con la que me he enfrentado a la película está muy limitada por mi conocimiento de las historias. La cuestión era no tanto qué va a pasar sino cómo me lo iba a contar Spielberg. Handicap considerable.

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio empieza magistralmente, con unos créditos, poco habituales en Spielberg, en la línea (estilística y musical) de Atrápame si puedes (Catch Me If You Can), que suponen todo un ejercicio de agudeza visual sobre los títulos de la colección tintiniana a los que hace referencia u homenaje más o menos evidente.

La primera secuencia, magnífica como concepto, está protagonizada por el mismo Hergé quien, rodeado por varios retratos de sus aventuras (entre ellos los omitidos hermanos Bird) dibuja en un mercadillo callejero, con su característico estilo, a un  joven que resulta ser Tintín. De un plumazo, Spielberg sitúa al espectador en SU universo, dejando a Hergé el suyo. ¿Son el mismo? Claramente no. La técnica de línea clara fue en su día lo que hoy es la performance capture, es decir, novedosa. Cualquier intento de aprovechar la tecnología actual para trasladar de la página impresa a la gran pantalla de forma escrupulosa la obra de Hergé hubiera funcionado solo durante los primeros cinco minutos. Aquí, nos enfrentamos a un mundo tridimensional lleno de detalles, texturas, luces y sombras, poblado por seres hergianos que parecen actores con máscaras de látex, tal y como Warren Beatty ambientó su particular e infravalorada visión de los cómics de Dick Tracy.

Luego, comenzamos a habitar lugares comunes con la saga de Indiana Jones. No solo por el trepidante ritmo o la soberbia música del (casi) siempre inspiradísimo John Williams sino porque Tintín (Jamie Bell), en esta primera aventura cinematográfica, quiere encontrar un tesoro escondido. Para ello debe encontrar las pistas que le lleven a él, a poder ser, antes que otros individuos con aviesas intenciones encabezados por un tal Sacarine (Daniel Craig), el cambio más radical con respecto a las historias originales. Por el camino, se encontrará con el alcoholizado capitán Haddock (Andy Serkis) y juntos acabarán en una ficticia ciudad de Marruecos. ¿Existen parecidos con En busca del arca perdida? Bastantes, pero eso ya lo sabíamos.

Dice Spielberg que no se lo había pasado tan bien rodando una película desde E.T. Me lo creo. Le han regalado un juguete nuevo para hacer con él lo que quisiera. Y vaya si lo a hecho. Lo que no era posible rodar con personajes de carne y hueso, bien por presupuesto o por seguridad, lo ha incorporado a Tintín. Desde espectaculares persecuciones a un halcón en plano secuencia por las estrechas calles de una ciudad marroquí hasta una huida en hidroavión en mitad de una tormenta, pasando por la recreación de un combate de piratas en alta mar. Por primera vez, se ha adentrado como director en el terreno de la animación, en el de la edición digital, en suma, en otro mundo para él. Seguro que lo ha gozado, y nosotros también.


Que dos cineastas como Steven Spielberg y Peter Jackson unan sus talentos y sus reputaciones para sacar adelante la transformación de los míticos cómics del belga más internacional (con permiso de Poirot) da una idea de la trascendencia de la obra de Hergé a través de los años, cautivando a diferentes generaciones de todos los rincones del planeta. A buen seguro, al otro del Atlántico, estas aventuras de Tintín marcarán un antes y un después en la venta de ejemplares en EE.UU

miércoles, 5 de octubre de 2011

War Horse ya tiene poster y nuevo trailer

En USA se ha adelantado el estreno de Caballo de batalla (War Horse). En España será el 30 de diciembre, en plenas vacaciones navideñas y antes que en nuestros países vecinos: Francia y Portugal.

El segundo trailer que se hizo público ayer no hace sino confirmar que estamos ante un Spielberg clásico, el que rodó El imperio del sol, pero con la mochila también cargada con La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan. Las posibilidades de que acapare numerosas nominaciones al oscar son altas, muy altas.

No es casual que el regreso de Frank Marshall a la producción de largometrajes de su antaño colega coincida con una nueva entrega de Indiana Jones y con este drama que disparará el consumo de kleenex en los cines. Escuchar el tema que John Williams ha compuesto para la película, los planos de Kaminski (que me recuerdan mucho a los creados por Allen Daviau para El imperio del sol) y el tono general de la película me producen sensaciones adormecidas durante años. Será la crisis de los 40, que ando muy sensible o no sé qué, pero espero Caballo de batalla como agua de mayo. Gracias Spielberg. Y ya van....

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Spielberg retrasa el estreno de Lincoln y más...

Steven Spielberg ultimamente no para de lanzar interesantes titulares. En unas declaraciones al diario Orlando Sentinel , y después de anunciar una película sobre Abraham Lincoln durante años en la que Liam Neeson, protagonista de La lista de Schindler, interpretaría al presidente, finalmente, está haciendo las maletas para viajar hasta el estado de Virginia - Richmond y sus alrededores - para rodar Lincoln, basada en un reciente best-seller  de uno de los historiadores más populares de Estados Unidos. Tony Kushner (Munich) es quien firma el guión tras pasar por varias manos.

Hablando de Richmond, Spielberg dice que "muchos de los edificios de allí, los edificios gubernamentales, se parecen al Washington durante la Guerra Civil".

Su Lincoln "no será una película en el campo de batalla,". "Hay batallas, y al estar en Virginia, tenemos acceso a los campos de batalla históricos. Es realmente una película sobre el gran trabajo que hizo Abraham Lincoln en los últimos meses de su vida".

"Nos estamos basando en el libro de Doris Kearns Goodwin Team of Rivals (Equipo de rivales), pero sólo estamos centrados en los últimos cuatro meses de vida de Abraham Lincoln", es decir, desde diciembre de 1864 hasta el 15 de abril de 1865, fecha en la que murió asesinado.

"La película se va a estrenar, a propósito, después de las elecciones (presidenciales) del próximo año. Yo no quiero que se convierta en carne de política ".


Daniel Day Lewis será Lincoln, en una acertadísima decisión. El talento le sobra y el parecido físico, sin caracterización, es enorme. El goloso reparto se completa con Tommy Lee Jones, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt y Sally Field como la esposa del 16º presidente de Estados Unidos, uno de los más reconocidos a nivel mundial, tanto por el papel jugado durante la Guerra Civil y la abolición de la esclavitud como por la innumerable cantidad de veces que le hemos visto en la gran pantalla o en la televisión. Recuerdo especialmente la impresionante interpretación de Hal Holbroock en Norte y Sur, mítica miniserie de los 80. Por cierto, Holbroock también está en el reparto de Lincoln.


Sobre la cacareada muerte de las 3D

"Las 3D no están muertas. Nooo. Es la película la que hará que el público quiera verla en 3D y no pagar la entrada más barata para verla en 2D. Siempre dependemos del público".

Para Spielberg, "3D es sólo otra herramienta en nuestra caja. Todo depende de la audiencia, si piensan que esta o aquella película es digna de ver en 3D. Ellos decidieron que Avatar valía la pena unos cuantos dólares más en 3D. Ellos también han decidido pagar unos cuantos dólares menos y ver en 2D Cars 2. El público tomó esas decisiones - Avatar en 3D, Cars 2 en 2D. Y así va a ser de ahora en adelante. Gracias a Dios, el público siempre tiene la última palabra. Al final, todos estamos trabajando para ellos ".

Robopocalypse y otros proyectos

No hace mucho se hacía público que 20th Century Fox y Spielberg vuelven a unir sus caminos tras la grandiosa Minority Report en Robopocalypse, regreso a la ciencia ficción basándose en la novela homónima de Daniel H. Wilson, cuyos derechos compró Dreamworks antes de su publicación. Se desarrolla en un futuro cercano, en el que la Humanidad es cada vez más dependiente de los robots y tendrá que enfrentarse a su extinción tras un accidente provocado por un informático que desata a una inteligencia artificial llamada Archos, quien liderará una especie de rebelión tipo Skynet en el Juicio Final de Terminator o, sin ir más lejos, la que monta César en la fantástica El origen del planeta de los simios. Se estrenará el 3 de julio de 2013 en EEUU, una de las fechas clave del año y que coincide con las fiestas del Día de la Independencía.


Otro proyecto para el que tiene los derechos son las novelas/juegos interactivos 39 Clues (39 pistas), muy populares entre la infancia de medio mundo. Spielberg ha dicho que "Brett Ratner es el director y estamos esperando a rodar la película el próximo año."

Mucho se va a escribir sobre Steven Spielberg durante los próximos meses. En octubre estrena en Europa las aventuras de Tintín en 3D y para navidades se espera Caballo de batalla (War Horse), una película que ya huele a Oscar...y a lágrimas.

Por cierto, en ESTE enlace podéis ver un montón de fotografías nuevas en alta resolución de Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio.

martes, 13 de septiembre de 2011

Spielberg habla de Indiana Jones 5 y retoques digitales

Ocurrio ayer, lunes 12 de septiembre en un cine de Los Angeles. El evento estuvo organizado por The Los Angeles Times y moderado por el columnista de Hero Complex, Geoff Boucher. Lo que hubiera dado por estar allí. Un pase gratuíto, sí, GRATIS de una copia digital nueva de En busca del arca perdida (Raiders Of The Lost Ark) y, al finalizar, un coloquio con Steven Spielberg y, por sorpresa, Harrison Ford. Imagino las caras del respetable al ver al mismísimo Indiana Jones.

Voy a resumir lo más interesante dicho por los dos y recogido por Blu-ray.com.

Indiana Jones en Blu-ray


"No lo sabemos. Pronto, pero no sabemos cuánto de pronto. Muy pronto en mi mundo sería de alrededor de 6 meses, pero "pronto" en el mundo de George (Lucas) es un plazo de a partir de seis meses, pero no lo sé. Está ahora con el lanzamiento de Star Wars. Luego va Indiana Jones . No estamos seguros de si serán Arca PerdidaTemplo Maldito o La Última Cruzada por separado o si las tres van a estar juntas. No lo han decidido. "

Retoques digitales de sus películas

"Ese es un tema candente ¿no? (risas). Déjenme ponerlo de esta manera, George hace lo que hace, porque sólo hay un George Lucas, y gracias a Dios por eso. Él es la mejor persona con la que he trabajado, un colaborador y director de cine que es un genio a nivel conceptual. Que imagina historias increíbles y es genial en lo que hace. Mi sensación es que él puede hacer lo que quiera con sus películas porque son sus películas y que no hubiésemos crecido con Star Wars o Indiana Jones si no hubiera sido por George.


Por mi parte, lo he intentado una vez y ahora lo lamento. No a causa del escándalo entre los fans, sino simplemente porque yo estaba un poco decepcionado de mí mismo. Había sido muy sensible a algunas de las críticas que ET había recibido de algunos grupos de padres, cuando se estrenó por primera vez en 1982. Que tienen que ver con Elliot diciendo "aliento de pene" o las armas de la CIA apuntando a chavales. Y también había algunas irregularidades en primeros planos de ET. Yo siempre había pensado que, alguna vez, si la tecnología evolucionaba hasta el punto en que yo podía hacer algunas mejoras faciales con ET, me gustaría hacerlas. Así que las hice. Estaba bien para un rato, aunque luego me di cuenta que lo que había hecho era robar a la gente al ET de sus recuerdos que tanto amaban. Lo único que podía hacer después, porque me siento mal por ello, era lanzarla como cuando salió en DVD por primera vez. Le dije a Universal que tenían que poner dos películas en la caja: una, que sería la versión original de 1982 y la otra versión mejorada digitalmente.Vamos a hacerlo así o no vamos a vender E.T. en DVD. Lo que me gustaría ahora es esto. Vamos a hacer una pequeña encuesta aquí. Sé que estamos preparando el Blu-ray de E.T. Si saliera con un solo E.T. en Blu-ray, el de 1982, se opondría alguien a eso? (El público grita "¡No!") Bueno, que así sea".

Indiana Jones 5

Además, tanto Spielberg como Harrison Ford, expresaron su voluntad de hacer una quinta película de Indiana Jones, si se les presenta un guión. A la pregunta, Ford dijo bromeando: "Mientras no me envíen a Marte".


¿Cambiaría Spielberg algo de En busca del Arca Perdida?

No, de todas las películas que he hecho, esta es quizás la única que puedo soportar ver de principio a fin. Y verla como un miembro del público, no verla como alguien que sabe lo que vendrá después. En realidad, me puedo meterme en  Raiders of the Lost Ark. También un poco al ver Indiana Jones y la Última Cruzada. Esas son mis dos favoritas de las cuatro películas. No puedo decir lo mismo de todas las demás películas que he hecho, pero esta es muy especial para mí.

domingo, 21 de agosto de 2011

Abrams se hace Goonie

Como un buen vino. No se me ocurre mejor manera de describir el conjunto de sensaciones que me ha dejado Super 8, la última película del que considero digno heredero de Steven Spielberg: J.J. Abrams. Sorprende al comienzo, lo disfrutas en el paladar e imprime un rastro agradable que permanece en el tiempo después de tragarlo.

Ellos en ningún momento lo han ocultado. Esta es una película que rinde, más que homenaje, pleitesía a una época (finales de los 70 y comienzos de los 80) y al cine de Spielberg (productor de la película) con el que crecimos una generación entera. Super 8 bien podía venir firmada por Joe Dante, tiene todos los elementos de serie B o guiños cinéfilos de títulos como Exploradores (Explorers) mezclado con Los Goonies o E.T. El hecho de que el logo de Amblin aparezca al comienzo de la película (creo que es la primera vez), no es casual. Tampoco que Drew Struzan sea el diseñador del cartel.

Arranca potente con Don't Bring Me Down de la ELO, que, inmediatamente, nos sitúa en 1979. A partir de ahí, una sublime forma de explicar una fatalidad en solo un plano:  la muerte en accidente laboral de la madre de Joe Lamb (acierto de casting de Joel Courtney), un chaval que se dedica a labores de maquillaje en las pelis de super 8 que rueda uno de sus amigos. Ahora, toda la cuadrilla anda metida en una de zombis. Casi nada. Rodando una escena clave con la protagonista femenina (maravillosa Elle Fanning) en mitad de la noche son testigos directos de un accidente en el que un pick up logra hacer descarrilar a un tren del ejército que transporta a una criatura de armas tomar. Lograr localizarla será la prioridad militar, acabar la película sin que el ejército descubra que ellos saben y grabaron lo que pasó con el tren y lo que éste transportaba será la de Joe y sus amigos. Todo acompañado de una espléndida música ala John Williams compuesta por Michael Giacchino, que lo mismo saca el sonido Barry (Los Increíbles) que consigue orquestaciones que parecen sacadas de cualquier score del Williams ochentero.

No tengo claro que las nuevas generaciones vayan más allá de la simple idea argumental de Super 8, y es una pena. Estoy seguro de que millones de espectadores que ronden los cuarenta, y que pisaran el cine durante su adolescencia, creerán que están viendo una de aquellas películas. No eran obras maestras, pero te lo pasabas de puta madre. Pues eso.

miércoles, 20 de julio de 2011

Presentación de Tintín en París y War Horse en Londres

Había que escenificar la vuelta del Spielberg de siempre. Da igual que sea en Europa o en Estados Unidos. Las apariencias son las apariencias. Con sus inseparables viseras y deportivas aunque con americana, Spielber primero se pasó por Londres para hablar de War Horse y de las lágrimas que soltó toda su familia, él incluido, cuando vieron la versión teatral del libro de Malpurgo. Parece ser que fue la inefable Kathleen Kennedy la que le sugirió que fuera a verla. Y el impacto debió de ser grande porque este ha sido uno de los proyectos que más rápido ha puesto en marcha Spielberg. No apto para los de lágrima fácil

Todo lo contrario que Tintín. Desde 1983 llevaba este proyecto aparcado. Ya hemos hablado de él un par de veces y ya falta menos.

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio se presentó ayer en París. Como ya le ocurriera a Poirot, la sombra de la marsellesa es muy alargada. Bélgica no existe para los americanos. ¿No hubiera sido lógico que el acto tuviera lugar en Bruselas?. El caso es que Spielberg, Kathleen Kennedy, Andy Serkis (Capitán Haddock) o Jamie Bell (Tintín), acompañados de Peter Jackson (que ha parado el rodaje de El Hobbit momentaneamente), se juntaron para poner los dientes largos al personal con algunos fragmentos de la película, en 3D claro, y empezar a hacer ruido mediático, que en el caso de USA tiene que ser estruendo dado el desconocimiento del mítico reportero por aquellos lares. De hecho, se tienen que trasladar esta semana hasta San Diego para hacer la misma presentación en el Comic Con 2011. De ambos actos tendremos sensaciones varias en numerosos foros.

El resto de los mortales podemos admirar el curro de tres años en un nuevo trailer bastante más largo y que da muchas pistas del argumento. "Se tarda unas cinco horas para animar un fotograma, multiplicado por 24 y luego por 93 minutos", ha dicho Spielberg sobre el proceso de creación de la película. Es evidente que la puesta en escena es brillante pero a mí me siguen sin convencer los personajes "humanizados". Tampoco Milú. Es solo una impresión. Seguiremos informando.

jueves, 30 de junio de 2011

War Horse (Caballo de batalla) ya tiene trailer

En muy pocos días, por esto de las filtraciones por aquí y por allá, hasta Steven Spielberg se ha visto forzado a distribuir antes de tiempo el primer trailer de su última película como director: War Horse (Caballo de batalla),  que se estrena en USA el 23 de diciembre.
Basada en la novela homónima escrita por Michael Morpurgo, War Horse ya ha sido adaptada a los escenarios de Broadway. Es a esta versión a la que se han ceñido Richard Curtis y Lee Hall para crear el guión de la película. Sabiendo que Curtis escribió comedias románticas ñoñas, aunque exitosas, tipo Love Actually, Notting Hill o El diario de Bridget Jones y que Hall es el autor de Billy Elliot, sabiendo también que el argumento gira entorno a Albert (Jeremy Irvine en su primer papel para el cine), un chaval que huye a Francia desde su Inglaterra natal para infiltrarse en las peligrosas trincheras de la Primera Guerra Mundial y salvar a su caballo Joey, que había sido vendido al ejército, estoy seguro de que correrán ríos de lágrimas. Por lo visto en las impresionantes imágenes, nos vamos a encontrar a un Spielberg más cercano a El Imperio del Sol que al de Salvar al soldado Ryan. Muchos de los fotogramas parecen firmados por Allen Daviau en lugar de Janusz Kaminski (nominación al oscar segura). Por primera vez en su filmografía como director, se acerca a la Primera Guerra Mundial pero, a pesar de ser tanto o más cruenta que la Segunda, ha preferido hacerlo con una historia, digamos, más familiar. El estreno en Navidad despeja cualquier duda al respecto.


Otra cosa es la música de John Williams. Si no recuerdo mal, desde Hook no se escuchaba un tema creado para un trailer, compuesto por él al menos. ¿Qué me parece? Más lágrimas.

Entre los nombres conocidos del reparto: David Thewlis, Emily Watson y Peter Mullan.


Y me voy a mojar desde ahora. Me apuesto lo que sea a que consigue muchas nominaciones pero premios...casi ninguno. No digo cero porque siempre puede caer una pedrea técnica. La Academia, cuando ha querido valorar a Spielberg, ha sido con sus obras duras, tipo Ryans y Schindlers. Recordemos la afrenta de El color púrpura (11 nominaciones 0 premios) y otras que llegaron después, como la mencionada (una joyita) El imperio del sol (0 de 6).

martes, 31 de mayo de 2011

Tintín llegará el 28 de octubre

Casi dos meses antes de su estreno en EEUU se podrá ver en los cines europeos Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. El 28 de octubre es la fecha elegida por la distribuidora (dos días antes si me escapo a Francia o Bélgica) para que pueda cumplir uno de mis sueños de juventud. Corría el año 1985, si no me falla la memoria, cuando en un número de Fotogramas con la portada de Concha Velasco se anunciaban los próximos proyectos de Steven Spielberg. Una adaptación de las aventuras de Tintín estaba entre ellos. Se decía que Hergé, fallecido dos años antes, le había dado toda clase de bendiciones, afirmando que él, por Spielberg, era el único capaz de trasladar a la gran pantalla lo que millones adoraban en viñetas o, como se dice ahora, álbumes. Pues ya te ha costado, adorado Steven. ¡26 años nada menos!

No soy el mismo de entonces, pero ver las primeras imágenes del trailer me han recordado, una vez más, por qué adoro el cine. Al final, es como el que espera la final de la Champions, la Super Bowl, los Play-Offs o, también los hay, el festival de Eurovisión (¿Existe el de la OTI?). Ese gusanillo en el cuerpo, esa ilusión infantil todavía intacta. ¿Sabes a qué me refiero?

Una vez superado ese primer impacto, y aquí si se nota el paso de los años en mi persona, llega la hora de analizar lo visto. Puntualizar, antes que nada, que ha sido una pena que una buena parte de los mejores títulos de Tintín se han quedado fuera por no aparecer en ellos el capitán Haddock. Se me ocurren La isla negra, El loto azul/Los cigarros del faraón (album doble) o El cetro de Ottockar. Dicho esto, la selección de historias para la primera entrega promete varias escenas impactantes, algunas ya desveladas en el trailer, mejor dicho, el teaser, que son más cortos.No obstante, a pesar de la buena pinta general, con una muy cuidada iluminación y encuadres 100% spielbergrianos, hay algunos planos que me chirrían.

Seguro que fueron cientos los bocetos y las pruebas antes de dar el ok definitivo al aspecto visual, la paleta de colores, las texturas y, en definitiva, el look de la película. Dónde ser más fotorrealistas y dónde acercarse al máximo a la estética de las finas viñetas de Hergé. Sin duda, una decisión difícil. Con todo, particularmente en algunos planos largos diurnos como el cenital de Tintín y Milú paseando por una calle, me recordaban más a una película de Wallace y Groomit que a mi idea preconcebida de lo que se podía hacer con la tecnología desarrollada para Avatar, el empujón definitivo para que Spielberg (y Peter Jackson) se lanzaran al mundo de Tintín a sabiendas del desconocimiento del personaje en EEUU.
Ah! ¿Qué os ha parecido el primer plano de Tintín? A mí me ha gustado su humanización, aunque entiendo a quienes critican sus ojos claros y (quizás) demasiado grandes.

Es muy pronto todavía para grandes conclusiones...pero ya queda menos.